17.6.06

Más Manolete.

Huelva Información recoge una crónica del rodaje en Carmona de Manolete escrita por Francisco Camero. Me ha parecido interesante. Os la copio.

Las costuras de 'Manolete'

Doscientas personas, entre miembros del equipo técnico y extras de la localidad, y decenas de mirones viven un día de rodaje en Carmona.

En los alrededores de la Puerta de Sevilla, el vendedor de lotería andaba embaucando a los miembros del equipo. "Llevo el 47, ¡el 47!, el año de la muerte de Manolete". Con cierta coherencia, varios técnicos del equipo de la película compraron un boleto. Ayer se grababan en ese lugar varios planos de la escena del cortejo fúnebre del mítico diestro. "A la Penélope no la he visto", se lamentaba el coro de lugareños que serpenteaba con naturalidad entre los enormes camiones de producción y atrezzo que rodeaban al monumento, la hermosa frontera que divide las partes vieja y nueva de Carmona.

"Acaba de pasar por aquí el ataúd". En un insospechado ejercicio de la tan posmoderna y recurrente confusión de realidad y ficción, dos mayores trataban de averiguar si había que lamentar una muerte real o fingirla. Porque la película se la tomaban en serio. Quizá por costumbre. Antonio, uno de los tertulianos, evoca con prodigioso detallismo su participación como figurante en Malvaloca (1942), El sueño de Andalucía (1951) y Carmen (1984). En una salía acodado en la barra de un bar. Lo bordó. "Un buen papel", dice, y le guiña el ojo a su socio, Juan, que no recuerda si aparece en alguna remota película. "Que yo sepa no", musita.

Se han rodado tantas películas en Carmona (para su tamaño; se sabe que no es Manhattan) que estos dos vecinos abrigan una duda: ¿sería posible que hayan salido en alguna y no lo sepan? Aparte de los citados, Pepita Jiménez, Belmonte, Solas, Nadie conoce a nadie y Fugitivas son algunos títulos de la larga lista de filmes que se han rodado en la localidad, especializada en producciones de época por su rico y profuso patrimonio, y por la singular belleza de su callejero.

Caminando por la angosta calle San Bartolomé, que conduce al Ayuntamiento, nos encontramos con una mujer renovando la cal de la fachada de su casa. Verdaderamente, no es difícil imaginar aquí que corre el año 1947, y que lo hace enlutado por la muerte de una leyenda trágica y popular. Volvamos pues a la Puerta de Sevilla.

Fascinado, un tumultuoso grupo de escolares deja paso a una moto con sidecar, deliciosa anacronía rodante que atraviesa fugazmente la rotonda frente al monumento. Antonio y Juan ya concluyeron el debate: el finado era fingido.

¿Y la Penélope? Ni rastro. Bajo los arcos de la Puerta se amontonan ahora los extras que componen el cortejo, que ayer cobraron, en función de sus diversos cometidos, entre 35 y más de 100 euros. Junto a ellos, un distendido Juan Echanove, apoderado de Manolete en la película del holandés Menno Meyjes, disfruta del sol. Fotografía a miembros del equipo técnico y a figurantes. Pronto, sin embargo, el cielo descarga un aguacero.

La inestable mañana dibuja muecas de disgusto en el director de fotografía, "ese señor de la gorra roja", comentan los vecinos, que han reparado en la extravagancia consentida de los fabricadores de cine. "Aquí –dice un señor–, el que venga un poquito arreglao, no trabaja". Tras rodear la construcción, en la entrada posterior de la Puerta, buscamos cobijo en una casa.

En su pared unos ténicos fijan un panel que simula unos azulejos de María Santísima de la Concepción. Hombres religiosos, los toreros. Delante de ellas, cuatro coches antiguos, entre ellos un delicioso Buick granate. Gracia, en el zaguán, presume de sus galones como extra. Aparece, entre otras películas, en Yerma, Solas y Nadie conoce a nadie. Se queja con socarronamente de su eliminación en el casting de figurantes de Manolete. "Pues yo estoy viendo ahí arriba a otras más feas que yo", bromea. Allí arriba, en los balcones de la torre del Alcázar, se asoman mujeres con peinados de otra época. Cuando reparan en que el fotógrafo las enfoca, esconden sus cocacolas y cigarrillos. Incluso ellas velan por el racord entre planos, o quizá se guardan de padres inadvertidos.

Gracia sigue consolándose. No ha sido elegida, zanja, pero Manolete –arma con su mano la forma de una pistola– era de Franco, afirma despechada. Estuvo a punto de morir el mismo año que el torero. "En el 47 me atropelló un coche. Si la vida no hubiera sido tan dura en aquellos tiempos, podría haber estudiado Arte Dramático".

En el bar de la plaza, el dueño sonríe. Las ganancias municipales por la grabación no las conoce, aunque sí sabe que no da abasto poniendo desayunos. Alguien, cerca del mostrador, dice que le han ofrecido hablar para TNT, pero no lo hará "porque no pagan". La sombra de Penélope, que, por cierto, acaba de aparecer en persona.

Sola. Porque su compañero en la película, Adrien Brody, ayer estaba muerto. La climatología obliga a repetir varias veces el paso del cortejo fúnebre bajo los arcos de la Puerta de Sevilla. Un cortejo en bucle. Cuando acaba, cámaras y niños se abalanzan sobre la actriz, completamente de negro. Parece abrumada, pero es amable.

Tras su periplo gaditano, el equipo de la película regresará los días 10 y 11 de julio a Carmona para rodar el entierro. Quinientos extras participarán en la escena. Por lo pronto, ayer muchos vecinos de la localidad conocieron los temibles tiempos muertos de los rodajes, las fabulosas mentiras del cine, y las costuras de Manolete.







6 comentarios:

Carlos M. dijo...

Lo que me pregunto es por qué este afán de rodar dos días en Carmona, dos días en Cádiz, otros dos en Sanlúcar y suma y sigue. Es como lo de la Guerra de las Galaxias recorriendo la plaza de España de Sevilla, que ahí iban todos los sevillanos como bobos a reconocer el irreconocible paseo que habian dejado en la película y que ellos estaban hartos de recorrer. ¿Es para publicidad de la película, verdad? para que se hable de ella en muchos sitios y vayan los lugareños, alborozados, a reconocer sus sitios de toda la vida.

Carlos M. dijo...

Lo que me pregunto es por qué este afán de rodar dos días en Carmona, dos días en Cádiz, otros dos en Sanlúcar y suma y sigue. Es como lo de la Guerra de las Galaxias recorriendo la plaza de España de Sevilla, que ahí iban todos los sevillanos como bobos a reconocer el irreconocible paseo que habian dejado en la película y que ellos estaban hartos de recorrer. ¿Es para publicidad de la película, verdad? para que se hable de ella en muchos sitios y vayan los lugareños, alborozados, a reconocer sus sitios de toda la vida.

García Serrano dijo...

hombre, Carlos M no creo que ganen mucho con la taquilla que hagan en el teatro Cerezo...

Yo no me he acercado al rodaje, y eso que la Pene esta de muerte. (Uy, la Pene...)

Carlos M. dijo...

El teatro Cerezo, el Falla... tacita a tacita, como decía la Maura, jaja. Pues tú me dirás por qué ese traslado continuo, caravanas, artilugios, montajes, todo de acá para allá, menudo dispendio inútil. Tiene que ser una maniobra publicitaria, es que si no no me lo explico.
Un compañero de trabajo, hace años, estaba en una fiesta nocturna veraniega y vio a una morenita bien guapetona y la sacó a bailar. Hasta una hora después no supo que era la Pe. Desde entonces la idolatra, algo tiene la muchacha, sí, simpática debe ser (además de otras cualidades).

García Serrano dijo...

menudos amigos tienes que acuden a fiestas en las que coinciden con la Pene...

Carlos M. dijo...

Debió ser en un tiempo en que Pe iba a fiestas normales de gente normalita, que este compañero no le veo trabajando para Holivú.