11.12.05

Edwin

Hace meses que intercambio ideas con él. Vive al otro lado del charco, en la Argentina, pero lo siento más cerca que a mi vecino de la casa de al lado con el que no he intercambiado más que los saludos pertinentes y algún que otro comentario sobre el estado del barrio o del Betis.

En su blog, Edwin ha escrito una maravillosa reflexión ahora que deja de ser "político". Te invito a leerla (aunque es un poco larga, ya se sabe que estos argentinos andan muy bien de elocuencia, ja,ja,ja):

"El miércoles pasado fue mi ultima sesión en el Concejo Deliberante. El próximo 10 de diciembre concluye (Gracias a Dios!) el mandato que por voluntad popular del pueblo me fuera conferido en el 2001. Durante estos ultimos cuatro años he trabajado sin horarios, feriados ni fines de semana para honrar ese voto de confianza que significo la carga publica; pues a diferencia de muchos de mis eventuales colegas creo que este termino es correcto. La función publica no es un privilegio ni un premio por tener un apellido patricio o una larga trayectoria en alguno de los partidos políticos existentes.

Por el contrario. Carga publica significa que debes llevar sobre tus hombros el peso de la responsabilidad democrática, republicana y federalista que se supone debes “mamar” para ser un representante del pueblo. Sabemos que esto suena a taradez, pero así soy yo. Y creo en esto.

Cuando ingrese a la concejalía desde un partido vecinal que fundamos en este pueblo, el espíritu era la renovación y llevar adelante la voz popular a un estrado que normalmente no suele ser más que la representación de partidos antagónicos. Mi premisa fue que la única divisa era “General Belgrano” no un partido u otro. Me asegure de poseer la independencia de criterio para votar proyectos e ideas, no a quienes los presentaron; y cumplí: vote cosas de unos y otros, rechace cosas de ambos también.

Mi labor como concejal se que sera olvidada, no me preocupa porque fui al recinto a hacer lo correcto, no lo agradable o lo lindo; trabaje en temas que otros tuvieron reparos o temores en hablar, dije mi leal saber y entender apelando siempre a la prudencia, ecuanimidad y respeto. No siempre lo recibí de mis pares.

Fui vicepresidente del cuerpo todos estos años, presente muchos proyectos (creo que alrededor de 230 entre ordenanzas, resoluciones, informes, comunicaciones y declaraciones) tengo el honor de ser el creador de muchas de las ordenanzas que (espero) sirvan al pueblo en donde vivo, entre ellas el Código de Faltas, ordenanzas de contenido social, ambiental y ecológico, de profesionalización de la carrera municipal y otras tantas mas que para no aburrirlos no detallare.

En este año (2003) pude haberme propuesto para una reelección, pero desistí y así lo dije desde enero aunque es difícil que alguien crea a un político, pero fue verdad. No me postule porque considero que deben haber recambios en la política y aunque soy un recíen llegado a esto, lo hice por convicciones sociales y no por creer en hacer “carrera”. Tampoco poseo un programa -como lo tuve en el 2001- con el cual basar el trabajo y el proyecto político sincero, real y concreto. No soy mas que un ciudadano común que se harto que los malandras ocupen sillas del pueblo y competí, gane y trabaje por ello.

Ahora, el próximo 10 de diciembre terminare mi mandato, que en realidad es el mandato del pueblo, devolveré mis atribuciones, mi carga publica a los que vienen detras. Volvere a mi trabajo como empleado del municipio en el área de Cultura y me dedicaré entre otras cosas a recomponer mi vida personal que se ha destruido un poco por eso de estar día y noche pendiente de todo menos de tu familia y tu vida. ¿Que siento? Alegría de reintegrarme a la sociedad como un ciudadano mas. Siento felicidad de poseer hablar sin necesidad de tener que cuidarme en ser cuidadoso, prudente, ecuánime. Podre putear abiertamente, dejare de saludar y hablar a gente deleznable que por mi función publica estaba obligado a tratar. Recuperare mi libertad de expresión. Tambien volvere a caminar (en realidad nunca he dejado de hacerlo) por las calles del pueblo, solo que ahora podre saber quienes me respetan o quienes respetan al "cargo". Por eso siempre que me saludaban diciendome "Concejal" invariablemente les respondía "Soy Edwin, concejal es cualquiera" lo que ademas de alguna verdad también es ironía.

No estoy resentido, simplemente soy libre y mi voz sera solo mia y no del pueblo que confió en mi. Solo deseo hacerte una propuesta: metete en política, lucha y obten tu lugar. No dejes que los malandras sigan ocupando sillones del pueblo. Desde abajo, siendo parte del pueblo y ganándote el derecho a hablar, por participar y no dando el lamentable espectáculo de quienes jamas han hecho nada en su vida y son jueces de todo y todos. Estimado/a lector/a, te dejo mi banca para que la ocupes, es hora que tomes el lugar que te corresponde".

2 comentarios:

Edwin dijo...

Me has tomado de sorpresa, Serrano. Pero no me quejo, es de las buenas. Por fin he realizado mi sueño, de ser detestado en ambas costas del Atlantico! :D

Y si, escribo mucho...

García Serrano dijo...

Querido Edwin:
el motivo de introducir tu texto en mi blog fue que me gustó, lo que dices y cómo lo dices. Perdona la bromita de la locuacidad...
Escribe, me gusta leerte.
Un abrazo